Una despedida agridulce

Desde la tarde del 10 de marzo a hoy han pasado 100 días. Quién me iba a decir a mí que justo en el día 100 os graduaría. En la graduación más triste, fría y atípica de mi vida. Por Zoom. Además quería deciros muchas cosas, pero me he puesto a llorar y solo he podido decir: «mejor ved el vídeo resumen que os he hecho de estos tres años juntos. He tardado más de un mes en hacerlo, me he quedado ciega buscando fotos por todas partes, las más geniales y significativas, intentando que todos salieran el mismo número de veces, ha sido duro pero ha merecido la pena. 26 emotivos minutos. Los padres siguen escribiéndome mensajes, se han tirado tres cuartos de hora llorando viendo todo lo que les he pasado. Y no es que me guste hacer llorar a la gente, pero al final ha llorado hasta el apuntador. A un peque se lo han tenido que quitar porque no paraba, que echa de menos a Pilar, el cole y sus amiguitos. Creo que hoy se han dado cuenta de que esto se ha acabado y tendrán que empezar a asumir que cuando vuelvan en septiembre ya nada será como antes. Pobrecillos, les va a costar. Los niños en esta tragedia han sido los grandes olvidados, así que espero que en septiembre todo eso se tenga en cuenta y les escuchemos, porque tienen mucho que decir y expresar. Normalmente el día de la graduación estoy pletórica, de un subidón radiante, triste pero feliz. Hoy no, he visto mi graduación sola en mi PC y ha sido una sensación extraña y fea. Espero que sea la última de mi vida en estas circunstancias, y despedir a todos mis futuros alumnos como se merecen, en una gran fiesta.

Despedir a unos alumnos siempre es duro, es una mezcla de alegría desbordante, orgullo por lo conseguido y una pena enorme porque te dejan. Sientes que están en lo mejor, que ahora la vida en el aula fluye, que están genial, divertidos, son cómplices, amigos, se han hecho mayores y puedes llevar a cabo las mil ideas locas que se te ocurren, porque sabes que te van a seguir…Y llega la hoja del calendario y marca junio, y dice que el tiempo se nos ha acabado. Y entonces te llega esa ola de pena, que sabes va a dejar un vacio enorme en tu corazón. Septiembre está a la vuelta de la esquina, pero serán otros niños, otras familias y de nuevo vuelta a empezar.
Como siempre les digo, un poquito de mí se va con cada uno de vosotros y un mucho de vosotros se queda en mí para siempre. Os quiero pollitos.

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